Rogelio Ríos Herrán

MIRADA AL MUNDO
En la mañana del día 11 de septiembre del 2001, junto con el derrumbe de las Torres Gemelas, quedó enterrada en los escombros “la enchilada completa”.


Si el gran señor tequilero (Juan Domingo Beckmann) quiere danzar con los lobos (Andy López Beltrán), allá él, pero no seré yo quien le haga ganar más dinero bebiendo cualquiera de sus marcas.


El doble nacional no es el espía infiltrado de un gobierno extranjero en territorio mexicano, como parece alucinar la perspectiva morenista.


Las noches se hacen eternas en los túneles del Metro que sirven de refugio a los ucranianos. Duermen vestidos con ropa de calle y saben perfectamente bien la ruta a la entrada del Metro más cercana.


El colapso emocional llegó cuando creí que por primera vez vería el número cero de mensajes sin leer en el WhatsApp, y me llevé la sorpresa de mi vida, había 225 mensajes nuevos por revisar.


No pasemos a la historia como la generación que sucumbió a la barbarie morenista, no dejemos a las generaciones futuras toda la carga de reconstruir a México desde sus ruinas. 


Descendemos a niveles de barbarie en algunos estados de la república con gobernadores que libran una lucha a muerte, literalmente, contra el periodismo crítico. No sólo se enfrentan los periodistas a dilemas éticos, sino al mayor reto de sus vidas: sobrevivir como periodistas.


Como Salvador Nava y Luis H. Álvarez y, por supuesto, Manuel Clouthier, “El Maquío”, hoy Ruffo es víctima de un gobierno vengativo y desesperado por alejar los reflectores de la corrupción de sus funcionarios.


Si el desempeño en el cargo presidencial de López Obrador y Claudia Sheinbaum ha sido magro, conflictivo e insuficiente para hacer avanzar al país, no es por culpa de Estados Unidos, sino de ellos mismos.


Esta semana la ruptura con Estados Unidos está consumada. No es un rompimiento formal con el gobierno de Donald Trump, sino algo más pernicioso. ¿Por qué Claudia Sheinbaum defiende a Rocha antes que a México?


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